Antes me lo quitaban de las manos

Un propietario acostumbrado a alquilar en invierno a estudiantes y en verano a turistas sufre en primera persona la falta de demanda.

El suyo es uno de los muchos pisos de Gijón que, de septiembre a junio, está ocupado por estudiantes y profesores. Y durante el verano, por turistas. Miguel es un habitual de ese mercado inmobiliario y hasta ahora estaba acostumbrado a que, ya desde Semana Santa, «me lo quitaban de las manos». Hasta este año. Su inquilina habitual (una ovetense) para el mes de julio ha fallado -«su hija le ha pagado un viaje a Italia», explica- y, ante su falta, no ha encontrado alternativa. Anuncia el piso por internet pero, a estas alturas, no tiene inquilino para julio. Quizás haya alguien interesado para la segunda quincena.
Al menos en agosto la cosa cambiará. El mes entero está reservado para un matrimonio de Madrid ya habitual. Eso sí, ha tenido que respetarles el mismo precio del año pasado: 1.800 euros por este piso de dos habitaciones en Marqués de Casa Valdés. Este propietario no teme las posibles consecuencias de un alquiler de temporada, con menos garantías que uno continuado. «Tengo experiencia de muchos años y nunca tuve ningún problema».
Quizás los riesgos estén compensados por el precio. Porque los 1.800 euros del verano distan mucho de los 500 que pagan los estudiantes durante el año. Probablemente sea eso lo que ha animado a otro propietario, a Ramiro Meana, a alquilar su piso por primera vez en estas condiciones. Pedía 1.400 para julio, aunque «llegamos tarde» y ya no será posible arrendar el mes entero, y 1.500 por agosto. Es el precio por un piso en la calle de Uría. Lo mismo pide otra propietaria por «mi piso de soltera» en la calle de Balmes. Si el inquilino prefiere sólo una quincena, le saldrá por 800 euros. Asegura que hace años que no alquila por temporada, pero que la experiencia fue buena, y confía en que se repita.
Son algunos de los muchos casos que se dan en Gijón y que este año sufren en primera persona el descenso de la demanda. De hecho, en internet (el medio en el que más se anuncian ahora estos pisos, ya que muchas agencias han dejado de trabajar con este mercado) aún es posible encontrar pisos para julio. «Todos los que quieras», añaden en la Inmobiliaria Begoña. Ejemplos: Numa Guilhou, tres habitaciones, 800 euros por una quincena este mes, 1.400 el mes completo (en agosto sube hasta 900 y 1.600). En la avenida de Portugal, 60 metros y una habitación, 1.500 euros por el mes, ya sea julio o agosto. En el Arbeyal, 85 metros y 3 habitaciones, 725 euros por la segunda quincena de julio. En la avenida de la Constitución se anuncia uno aún para este primera quincena. El precio: 500 euros.
 
Fuente: elcomerciodigital.com

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