Bajos vacíos en el centro

Las agencias inmobiliarias de Gijón comprueban cada día en sus oficinas la virulencia con que la crisis pasa factura a los ejes comerciales tradicionalmente más punteros -lo que en la nomenclatura del sector se conoce como ‘zonas prime’-. Como consecuencia del bajón del consumo cada vez hay más oferta de locales que se anuncian como libres o en traspaso y más rotación en el alquiler de dependencias comerciales, ya que las compraventas en este tipo de mercado son ahora mismo muy residuales.
El caso más llamativo es el de la zona centro, donde los profesionales de la intermediación constatan que se está generando «una bolsa histórica» de bajos a disposición de quien quiera montar o trasladar su negocio. Calles como Menéndez Valdés, el entorno del Parchís, Tomás Zarracina, Los Moros, Corrida y Libertad ofrecen gran cantidad de establecimientos para alquilar que hace dos o tres años hubieran resultado impensables. Los últimos informes de los propios comerciantes señalan que, en los últimos años, más del 50% de cierres y liquidaciones de negocios se producen en el corazón del casco urbano.
Al haber mucho donde elegir y escasa demanda , los precios de los arrendamientos están bajando en todas las zonas con atractivo comercial para dar salida al almacenamiento acumulado. Los profesionales consultados cifran esa caída de las rentas comerciales entre un 20 y un 30% de promedio.
A pesar de la bajada de precios por los reajustes del mercado los locales del centro siguen estando muy lejos de las posibilidades económicas de la mayoría. Y de ello se están empezando a beneficiar otras zonas, con el metro cuadrado en alquiler más asequible, como la avenida de la Costa, Magnus Blikstad, la avenida de Portugal, el eje de la calle de Juan Alvargonzález, los tres sectores comerciales de La Calzada y toda la parte alrededor del centro comercial Los Fresnos.
Otro fenómeno que se está dando en las calles comercialmente más exclusivas de la ciudad tiene que ver con las franquicias y grandes cadenas. Las mismas firmas que ‘revolucionaron’ hace años los precios de los alquileres en el centro, por su alta capacidad de desembolso, están ahora renegociando a la baja sus elevadas rentas para continuar como inquilinos. En una proporción parecida, además, a su descenso de ventas. Y los propietarios de los locales ocupados por estas firmas están aceptando revisar acuerdos que suponen en algunos casos percibir hasta el 15% menos de ingresos mensuales.
Propietarios singulares
En el cogollo comercial de Gijón también se da un tipo de propietario de bajos comerciales que no se da en el resto de ejes comerciales de la ciudad. Personas que no necesitan las rentas con urgencia y fijan una cifra a la espera de captar a un cliente solvente con el que establecer una larga relación.
Las agencias gijonesas consultadas por EL COMERCIO aseguran que las compañías de telecomunicaciones y de seguros, juntos con los centros de estética, se reparten en este momento la demanda en los ejes comerciales más cotizados. En líneas generales los negocios que más se instalan en esta época de ‘vacas flacas’ son los que requieren pocos gastos en inversión como oficinas y gabinetes.
El caso de los bancos y cajas es diferente. Ahora no sólo no abren nuevas sucursales por la situación económica y las crecientes trabas que pone el Ayuntamiento, sino que «están plegando velas». Los movimientos de estas entidades financieras consisten en vender los locales que habían adquirido en propiedad, pero sin marcharse de ellos. Se quedan, pero como inquilinos con contratos de arrendamiento a muchos años vista.
Los contratos de alquiler tipo suelen ser por por diez años. Se obliga a permanecer en el local al menos un año y después la práctica habitual es que se firmen cláusulas en las que se establece que debe avisarse con tres o cuatro meses de antelación para que no exista penalización si se decide cerrar antes.
Otro fenómeno que ha propiciado la crisis es que los locales menores de 200 metros cuadrados copan más del 80%. Los inmigrantes se empiezan a perfilar como el relevo natural del comercio tradicional, aunque no evita la desaparición de los traspasos en segundas y terceras líneas comerciales.
Fuente: elcomerciodigital.com

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