El stock inmobiliario de la banca

Nadie sabe cuántos pisos están en poder de los bancos. Ni ellos mismos.

 Las viviendas se incorporan a sus carteras de forma continuada y escalonada”, cuenta Santiago Baena, presidente de los API’s, que agrupa a cerca de 7.000 profesionales.

Lo que sí que sabe es que en 2009 se estima que se pondrán en marcha más de 74.000 embargos hipotecarios y que -según publicó el diario Expansión el pasado 25 de mayo- que los bancos tienen actualmente unos 9.000 millones de euros en pisos de morosos, cinco veces más que en 1994. Es decir, una potencial e ingente bolsa de inmuebles procedentes de particulares que caerá en sus manos como un gotero alimenta a su paciente, atomizados y diseminados y de una calidad variable, “cuando no dudosa”, añade Baena.

La forma por la que recaen estos activos en sus manos es más lenta y engorrosa

 Para empezar, la forma por la que recaen en sus manos es más lenta y engorrosa: largos procesos de subastas, ejecuciones hipotecarias, negociaciones directas con los particulares que no pudieron hacer frente a las hipotecas a causa de la crisis o por bien dejaron de pagar sus hipotecas. En ese periodo, “muchos de esos pisos han acabado saqueados y muy deteriorados, cuando no totalmente expoliados”, explica Corral, pues los antiguos propietarios se llegan a llevar “hasta los marcos de las puertas, las tuberías, las calderas o los cables de la luz”, añade Baena.

Estos pisos, gestionados directamente por los servicios de gestión de activos morosos y subastas de los propios bancos y cajas, son hoy la trastienda de las entidades. Ante la falta de estructura para darles salida, los bancos están en plena fase de negociación con redes y subredes de agentes de la propiedad, franquicias inmobiliarias y consultoras. Las rebajas en este nicho del mercado son sustanciosas, “hasta en un 50%”, afirma Baena, pues en muchos casos los bancos “no están invirtiendo en repararlas y optan por venderlas en su estado actual, descontando, en su valoración, el precio de las reparaciones y las reformas”, dice.

Los activos ‘B’ se presentan como un embarazoso futuro para las entidades financieras, pues la morosidad va en aumento especialmente en la parte inferior de la pirámide económica. Los pisos de este tipo que primero se están incorporando al mercado son “los más baratos y los de peor calidad”, afirma Corral, y muchos de ellos proceden de las familias menos pudientes. 

subastas y embargos de bancos

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