Ibercaja rompe la fusión con Liberbank

La entidad aragonesa exigía más peso en el futuro banco y una sede única en Zaragoza

Punto y final a la fusión que hubiera dado lugar al séptimo grupo bancario del país. El consejo de administración de Ibercaja se reunió ayer por la tarde para valorar los cambios en el proyecto de fusión con Liberbank y Caja3 tras los resultados de Oliver Wyman y el nuevo equilibrio de fuerzas que arrojaba y, según ha podido saber ABC de fuentes financieras, decidió presentar al Banco de España sus planes de recapitalización al margen de la vieja Cajastur. La caja aragonesa había planteado a la asturiana un nuevo modelo que le otorgaba más peso en el capital y el gobierno corporativo del banco fusionado, de acuerdo, en opinión de Ibercaja, con la mayor fortaleza de sus cuentas que habían desvelado los test de estrés. La negativa de Liberank a aceptar esos cambios habría sido el detonante para hacer saltar por los aires una operación que llevaba ya varias semanas rodeada de incertidumbres.

Fuentes financieras apuntan también a que los números de la fusión se hicieron en mayo y el escenario desde entonces ha cambiado notablemente, especialmente a raíz de la ayuda ofrecida en junio por Europa al sistema financiero. Los resultados de Oliver Wyman también marcaron un antes y un después en el devenir de la operación. La consultora determinó que el banco fusionado necesitaría 2.108 millones, de los que solamente 226 corresponderían a Ibercaja. El resto se repartirían entre Liberbank, con 1.198 millones de déficit de capital, y Caja3, con 779. Esta nueva realidad ha servido de argumento a la caja que preside Amado Franco para negociar una mayor presencia en la entidad resultante, a la que Manuel Menéndez, presidente de Liberbank, se habría negado.

En concreto, Ibercaja solicitó un mayor peso en el capital de la fusionada. En el diseño inicial de la operación, Ibercaja asumía el 46,5% del capital del futuro banco y su presidencia, mientras que Liberbank tomaba el 45,5% y el primer puesto ejecutivo, y Caja3 el 8% restante. Amado Franco exigía ahora revisar ese reparto de forma que la caja zaragozana tendría una participación mayor en el capital y la entidad asturiana perdería peso.

Además, la nueva propuesta de Ibercaja incluía cambios en el gobierno corporativo como, por ejemplo, fijar su única sede en Zaragoza, en lugar de dos, una en la capital aragonesa y otra en Asturias. Y reclamaba también poder nombrar al presidente y al consejero delegado del nuevo banco, mientras Cajastur hubiera ostentado únicamente una vicepresidencia.

La respuesta de Liberbank, entidad muy crítica con la metodología de Oliver Wyman, ha sido un «no» rotundo. Y pese a que durante el fin de semana se han intensificado las negociaciones, ninguna de las partes ha movido ficha.

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