Promotores asturianos optan por ofrecer los pisos en alquiler ante la caída de ventas

Los promotores asturianos exploran la opción de convertirse en arrendatarios de los pisos que construyen ante las dificultades para venderlos. Es uno de los caminos que las empresas dedicadas a la edificación y comercialización de viviendas están sopesando para amortiguar el golpe económico que supone el descenso de las ventas: ofrecer los pisos vacíos de nueva construcción en alquiler para, con los ingresos obtenidos por esa vía, hacer frente, por ejemplo, a los costes financieros que para el promotor van detrás de cada inmueble que no consigue colocar en el mercado.Apolinar Cuesta, presidente del grupo de promotores de la Confederación Asturiana de la Construcción (CAC), explicó a este diario que la del alquiler es, efectivamente, una alternativa por la que se están interesando las empresas con pisos vacíos. La patronal, la CAC, está asesorando en materias como la fiscal a constructores que prevén entrar en el negocio del arrendamiento, y ya están extendidas las ofertas del alquiler con opción a compra. Esta última es la variante más ventajosa, según las fuentes consultadas en el sector. Supone que el comprador ocupa la vivienda en un régimen análogo al del alquiler durante los primeros años (entre dos y cinco años, por lo general), y al final de ese período tiene la opción de adquirirla, considerándose que los pagos realizados en ese período inicial amortizan parte del precio, como si la renta hiciera las veces de la cuota mensual de una hipoteca.

 

El alquiler con opción de compra fue una de las fórmulas que rápidamente impulsó el sector inmobiliario español cuando la compraventa de pisos entró en depresión, empujada por el retroceso de la demanda y por la restricción del crédito en el mercado financiero. La pasada primavera fue también la oferta estrella que más divulgaron las grandes promotoras en el Salón Inmobiliario de Madrid (Sima), donde se ofrecieron miles de viviendas en alquiler con opción a compra.

 

En Asturias, explicó Apolinar Cuesta, es una forma mixta de compraventa de las viviendas nuevas que ya aplica un buen número de promotores. Otros quieren ir a más ante la sequía compradora y «están pensando», en palabras de Cuesta, en sacar directamente los pisos recién construidos al mercado del alquiler, al modo de aquellas grandes promotoras que ya tienen experiencia en explotar el negocio de la promoción para arrendamiento, principalmente en grandes ciudades.

El caso es, según las explicaciones recabadas, no tener los inmuebles parados y hallar algún modo de afrontar los pagos pendientes de la promoción. Si no hay ventas, el empresario no tiene beneficios, pero, además, no puede trasladar a los compradores los compromisos financieros que contrajo para adquirir el suelo y construir. Dedicarse a alquilar los pisos nuevos que están sin vender presenta, sin embargo, algunos inconvenientes. «El mercado asturiano del alquiler tiene limitaciones, no hay una demanda relevante», afirmó Apolinar Cuesta.

Y, según otras explicaciones recogidas en el sector, el alquiler sin opción a compra permite unos ingresos, pero el valor de las viviendas termina por deteriorarse. Con dos años, las viviendas dejan de tener la consideración de nuevas y entran en el mercado de los pisos usados. Se pierde por el camino el plus de precio que conlleva la vivienda nueva.

El arrendamiento es una de las salidas posibles que está barajando un sector inmobiliario que, conforme a las estadísticas oficiales, registra ya caídas superiores al 30 por ciento en la ventas de pisos nuevos. La patronal, la CAC, duda de la fiabilidad de tales números y estima que el declive no es tan pronunciado. Otros medios empresariales señalan, sin embargo, que el parón es aún más intenso, que el mercado está en punto muerto.

El sector ha instado al Principado a apoyarlos con medidas que reanimen la demanda. El Gobierno asturiano ultima un acuerdo con la banca para avalar a compradores de pisos protegidos, y se ha prestado a comprar, a precio de inmueble de protección oficial, una parte de las viviendas que los promotores no logran vender. La construcción asturiana ha cifrado su «stock» en unos 7.000 pisos.

 

 

 

 

 

 

 

Oviedo, L. GANCEDO

www.lne.es

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